Descartes y la pedagogía (I)
En las líneas siguientes, comentaremos algunas de las consideraciones elaboradas por el pensador francés Rene Descartes, que llevan por título: “Los principios de la filosofía”. Intentaremos abordar algunos de estos profundos aforismos desde punto de vista de la pedagogía y de la filosofía de la educación.
La duda como didáctica
Descartes considera que, para aproximarse a la verdad, el mejor camino es dudar de la totalidad de las cosas, por lo menos una vez en la vida. Lo significativo de este consejo, es que, si lo practicáramos continuamente, tendríamos que desarrollar un aprendizaje continuo, una percepción integral metafísica del mundo. La conciencia como una tabula rasa ilimitada, donde, como el día y la noche, el mundo se instaurase y se difuminara, ininterrumpidamente.
Pero Descartes opina, de igual manera, que es práctico desconfiar de los objetos que se manifiestan dudosos. La existencia, desde esta perspectiva, se perfilaría a la manera de una danza, siempre transitando de una duda a la siguiente, de manera ágil y pragmática.
La duda como forma de vida
Pero el célebre filósofo del cogito, recomienda firmemente, que no debemos servirnos de esta duda extrema como una pauta para regir todas nuestras humanas acciones. Y Descartes se pronuncia de esta manera, considerando que hasta la certidumbre común de las cosas sensibles y las más abstractas demostraciones matemáticas son factibles de ser objeto de duda, de tal suerte que, no es en ello en donde ha de buscarse la verdad que motive el deseo de conocerlo todo.
Porque, a continuación, el filósofo francés asevera que, solo en el libre albedrío, que nos brinda la posibilidad de abstenernos de creer en los objetos dudosos, y nos aleja del peligro de ser engañados, es en donde se ubica la certidumbre principal, que da sentido al fenómeno de lo humano.
Dudo, luego existo, luego aprendo
Antes que intentar enseñar las más completas teorías acerca del mundo y sus fenómenos, Descartes propone considerar que todo puede ser dudoso y cuestionable, a excepción de la existencia que es capaz de dudar. Tal es el primer y más importante conocimiento que puede ser brindado por cualquier maestro, y de cualquier materia: cualquier pedagogía seria y comprometida con lo humano debe partir de la certeza vital de la propia existencia y de su valor, tan significativa, tan relevante, que trasciende lo meramente gnoseológico y lo metafísico para desembocar en una postura ética y edificante para todos.







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