Educación: Descartes y la pedagogía (II)
Continuamos la lectura reflexiva de algunas de las consideraciones teóricas agrupadas en la obra de René Descartes titulada los “Principios de la filosofía”.
De igual manera se procura aquí continuar esta meditación hermenéutica desde un punto de vista enfocado a la enseñanza y sus preocupaciones tópicas. La vinculación que puede hacerse de las ideas filosóficas de René Descartes, a los temas educativos, es prácticamente abierta e ilimitada; tal es la riqueza y profundidad de su valiosa heredad de pensamiento.
Didáctica e innatismo
Para el autor del “Discurso sobre el método” existen nociones, que son tan claras, que no requieren demostración alguna, y que no se adquieren por obra del estudio ni del aprendizaje, sino que son conocimientos innatos, que desde siempre nos acompañan en el curso de la existencia. Uno de estos datos lo constituiría, según el juicio de Descartes, la natural distinción que efectúa el entendimiento entre conciencia y cuerpo. Otra muestra de innata sapiencia la tenemos en la necesidad de la trascendencia, para justificar ciertos fenómenos del ser.
Así entonces, siguiendo a Descartes, podríamos pensar que las ciencias naturales pueden abordarse pedagógicamente por medio de una enseñanza acumulativa; mientras que las ciencias humanas se prestan más a una didáctica deconstructiva, que desmonte las verdades de las diversas disciplinas y actividades culturales, dudando reflexivamente, hasta alcanzar el conjunto de conocimientos innatos que, en lo profundo, dan sentido a la realidad.
Toda pedagogía requiere un fundamento
Pero hasta las certidumbres básicas, los conocimientos fundamentales que constituyen el prolegómeno de toda tentativa pedagógica, requieren de un logos que dé cuenta y razón, de su vinculación integral con la totalidad de los fenómenos. Para Descartes, esta certidumbre, de la cual el cogito, la noción del “yo pienso, luego existo” es solo una derivación, la tenemos en la existencia de un ser omnipotente y garante indubitable; puesto que si no se conoce a Dios no se puede adquirir conocimiento verdadero de ninguna otra cosa.
Esta reflexión del filósofo Descartes, para la pedagogía, debería significar que, tan importante es enseñar a los alumnos la estructura y dinámica de los fenómenos de la naturaleza y del pensamiento, como darles a conocer y a sentir, el ámbito de trascendencia que fundamenta todo ese despliegue plural y continuo. Cualquier maestro debe considerar que la diversidad enriquece la conciencia de los educandos, pero la sensibilidad para captar la unidad que puede llegar a percibirse en las regiones más hondas de la realidad, puede llevar a una persona a valorarlo todo.







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