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Encontrar el objeto de estudio

A lo largo de una carrera universitaria, los estudiantes respondemos, durante una buena cantidad de años a los programas de estudio más o menos específicos de las cátedras, que se encuentran, a su vez, sumergidos en un plan de estudios general que configura la carrera.

Recortes

El estudiante no debe perder jamás de vista el hecho de que aquello que es presentado por los docentes es un recorte del total, un recorte realizado por un punto de vista correspondiente a un determinado grupo de trabajo.

Plantear un estudio objetivo sobre un tema es, desde la enunciación misma, una falacia. Todos contamos con nuestro punto de vista, nuestro lugar en el mundo y nuestra historia como individuo y como parte de una sociedad. Asimismo, los docentes y las cátedras como grupos de estudio ofrecen una mirada particular de la fracción de la carrera que les toca enseñar.

Este criterio incluye lo que resulta más relevante y destacable, así como lo menos importante: los modos, las tareas, las formas de corrección y las propuestas pedagógicas que pongan a disposición del estudiante.

Hallarse en el proceso

A lo largo de los años que dure la carrera como estudiantes, podemos ir recorriendo estas diversas propuestas, tomando aquello con lo que nos podamos sentir más identificados, sin necesariamente rechazar de cuajo aquello que en un primer momento no nos resulte atractivo. Lo importante es comenzar a andar un camino propio y delimitar nuestro objeto de estudio. Partiendo quizá de aquello que más nos llama la atención, aquello que más nos guste o nos haga sentir una sensación de empatía.

Incluso al finalizar la carrera puede suceder que el estudiante se sienta abrumado y comience a sentir que nada de lo que ha recorrido ha sido de su gusto.

Llegando al final de la carrera suelen aparecer muchas dudas. ¿Hice lo correcto? ¿Elegí realmente aquella carrera que me apasionaba? ¿Qué clase de profesional quiero ser? ¿A qué me quiero dedicar? ¿Quiero trabajar en el extranjero? Esta serie de dudas no tienen por qué ser necesariamente malas, sino que es preciso mirarse y reconocerse después de un largo recorrido, intentar situarse y comenzar una trayectoria personal.

Ya sin cátedras que nos dicten consignas, tendremos que ser nosotros, como jóvenes profesionales los que vayamos buscando los espacios que nos interesa ocupar, habitar y transitar; comenzando un camino que se continuará construyendo a lo largo de toda la carrera.

Sigue aqui con la segunda parte de Econtrar el objeto de estudio.

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