Momentos para estudiar (parte 3)
En los artículos anteriores reflexionamos acerca de la mañana y la noche como momentos predilectos por los estudiantes para dedicarle al estudio de material visto en clase. En esta oportunidad vamos a abordar la franja que suele resultar más dificultosa a la hora de querer aprovecharla con este fin: la tarde.
Horario de transición
Las horas de la tarde suelen presentar más de una dificultad al ser empleadas en extensas y arduas lecturas. En principio, sucede suceder que esta franja es percibida como una transición entra las otras dos. Para los que trabajan a la mañana o cursan a la noche la tarde suele perderse entre una cosa y otra.
Después del almuerzo, puede ser algo más difícil concentrarse. Es un horario de mucho movimiento en todos lados y el sueño o deseo de siesta suele aparecer, sobretodo después de muchos días de estar preparando una misma materia. Sin embargo, no hay que dejar de tener en cuenta que puede ser que esta franja sea la única disponible para que un estudiante pueda elaborar el contenido universitario. Entonces, puede ser conveniente buscar algunas alternativas para hacer de la tarde un momento productivo y aprovechable.
Estudiar acompañado
Una buena opción para jornadas de tarde puede ser juntarse con un compañero. Este estudiando la misma materia o no, un par puede resultar interesante a la hora del estudio. Hacerse compañía y darse fuerza mutuamente es algo de gran valor. Además, si ambos están muy cansados pueden hacer un pequeño recreo para tomar algo, para más luego seguir adelante.
Lugares alternativos: biblioteca
Si la tarde no es nuestro momento de mayor concentración, pero sí lo necesitamos, podemos optar por buscar contextos favorables para ello. Es probable que en el hogar el estudiante sea tentado por las alternativas que hay en el mismo, como por ejemplo la computadora. Por ello, buscar otros lugares puede ser la clave fundamental. Uno que no puede dejar de tenerse en cuenta es la biblioteca de la facultad.
Por lo general, allí nos podemos encontrar con una buena cantidad de gente en una situación similar a la de uno, por lo cual es una manera de estar acompañado sin necesidad de entablar una relación con compañeros de sala. Por otro lado, es importante destacar que la mayoría de las bibliotecas tienen una sala parlante y otra silente, por lo cual quien allí concurra podrá elegir entre estas opciones según prefiera el silencio o guste de la charla.
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