¿Por qué hacer prácticas? (parte 2)
En la primera parte del artículo hablamos de las ventajas y desventajas más relevantes de hacer prácticas en empresas. Más allá de que, para muchos cursos, es de carácter obligatorio cumplir con una no remunerada, puede que haya más para aprovechar o para tener en cuenta en estas situaciones.
Contactos que pueden florecer
Suele suceder que son empresas grandes o “importantes” las que solicitan una buena cantidad de becarios por año, a diferentes cursos y universidades. Puede que sean estos los espacios más deseados para aquellos que quieren desempeñarse en la vida laboral profesional; y en este sentido, las prácticas pueden ser una muy buena manera de entrar en contacto.
Generalmente, se estima que los períodos de estas practicas laborales son de alrededor de 3 meses; si bien esto puede variar dependiendo el país, el programa e incluso el convenio que se tenga con determinada facultad o institución. Pues bien, durante este tiempo, además de aprender cómo se trabaja realmente en el interior de estos lugares, puede llegar a ser muy interesante comenzar a generar ciertos contactos. Hablar con compañeros, pedir opiniones y quedar en buenos términos con los jefes es importante.
Compañeros
Aquellos que estén trabajando como personal fijo pueden ofrecernos una opinión particular de alguien que desarrolla su labor profesional de manera estable en el lugar en el que nos ha tocado hacer las prácticas. De esta manera, se pueden aclarar dudas y entender el funcionamiento real de la institución o empresa en cuestión. En este sentido, la práctica puede resultar un verdadero acercamiento al ámbito laboral real, a la puesta en práctica certera de los contenidos teóricos que se han aprendido dentro del aula.
Continuidad
Hete aquí un tema importantísimo. Suele suceder, no siempre, que si los becarios destacan son considerados para ocupar puestos laborales estables dentro de la empresa en la que se desempeñó el estudiante. Por ello, el contacto que se pueda generar en estos meses puede ser el puntapié inicial para un cargo similar al que se ha ocupado. Ya sea en ese mismo espacio o en otro interconectado.
En este sentido, podemos pensar las prácticas laborales en función de algunos puntos que hemos rescatado. Más allá del esfuerzo que suponga, en un principio, ir a trabajar sin un sueldo acorde, puede que la ganancia esté realmente en la experiencia ganada, en poder conocer los espacios de acción real de nuestra profesión, así como colegas que desarrollan su vida profesional en dichos lugares.







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